Me dijo el agua azul de la montaña:
nací en un hueco del breñal salvaje,
y no llevo ni espumas de coraje
ni al caminate mi cristal engaña.
No me desbordo con rugiente saña
ni a vastos mares enderezo el viaje;
sólo copio los tonos del paisaje
y sólo huertos mi corriente baña.
Y humilde y en silencio, mi destino
es ser buena y cordial, ser agua pura
a través de la hierba del camino;
Correr sin nombre, padecer quebrantos,
y morir una noche en la espesura,
como murieron tus mejores cantos.